Trabajos de creación


¿Qué quiero ser de mayor?
   Que ¿qué quiero ser de mayor? Triste sería si dijera que lo sé, que lo tengo decidido y que voy a ser el mejor en ello, pero no, no tengo ni la más mínima idea; a decir verdad, ideas tengo muchas, pero ninguna me da la seguridad y la claridad que necesita toda persona cuando se propone hacer o conseguir algo.
   Esto me ha hecho pensar, con los ojos abiertos y con los ojos bien cerrados, y siempre llego a la misma conclusión. Una conclusión tan contradictoria como decir que estoy enamorado sin saber lo que es amar, o que tengo frío sin saber lo que es el aire helado, tan contradictorio como decir que sé y que conozco algo que en mi vida había oído mencionar; esta conclusión la saco tras tocar temas que me gustan, que me hacen ser y sentirme especial y que me motivan a realizar cada una de las acciones de mi vida cotidiana y moral.
   Dicen que tengo que elegir algo que me haga feliz, pues lo tengo difícil ya que todo me hace reír. Dicen que debe ser algo relacionado conmigo, con mi ser, en ese caso… ¡empecemos a elegir! ¿Me gusta el deporte? Sí, mucho. Entonces debería ser profesor de aquella materia que tanto me gusta ¿no? Dicen que a veces soy agresivo, pues seré luchador profesional. A veces comentan que… por momentos soy falso, en ese caso debería ser actor; y, claro, podría seguir diciendo un sinfín de profesiones y virtudes y defectos con los que me relacionan, pero sé que no serviría de nada. ¿Y sabéis por qué? Porque aún no ha llegado el día en que yo tenga definida mi personalidad, en el que yo descubra que sé mirar, tocar, hablar, oír, sentir o vivir como únicamente Fulgencio Contreras Carbonell lo haría, porque hasta que no llegue ese día, hasta que no lo consiga, ni sabré quién soy, ni sabré a qué quiero dedicarme.
   Por esto y por muchas más razones que no he tenido el valor de decir, de aquí en adelante si alguien me pregunta ¿Qué quieres ser?, le diré que quiero ser ¡yo mismo!  
Fulgencio Contreras Carbonell, 4º A


                                             ****************


Mi carta de amor (verdad o mentira)



Cada vez que me acuerdo de ti me entra nostalgia y ya hace mucho tiempo que te olvidé pero todavía estarás en mi corazón como mi primer amor. Tú no creo que te acuerdes de mí ni el día en que nos conocimos, pero te refrescaré la memoria. Era una noche de verano estábamos un poco idos los dos tú estabas empapada bailando en la fuente del parque mientras que yo solo pasaba por allí, de repente vi tu rostro y se me nubló la vista, el tiempo transcurría mucho más despacio… de repente te caíste en la fuente, yo me reí  pero me preocupée al ver que no salías, fui a ver qué pasaba y te vi desmayada en el agua, boca abajo, te cogí tan rápido como pude y al ver que estabas bien me dio un vuelco el corazón, y me dejaste un bonito vómito en la camiseta de recuerdo. Te ayudé a salir pero t fuiste corriendo y me dejaste solo… te estuve buscando toda la noche y te encontré justo antes de que te fueras. Te seguí hasta tu casa donde entraste sin hacer ruido para  no despertar a tus padres, yo me quedé detrás de un arbusto mirando fijamente la puerta y decidiendo si llamar o no, porque pensé tu eres el agua que refresca mi vida.

Al esperar tanto me dio un golpe de valentía y con gran soltura me puse a llamar sigilosamente a la puerta esperé y de repente vi una figura al otro lado de la puerta y me entró un pánico tremendo, corrí a un arbusto y te vi salir mojada con una toalla semidesnuda y me quedé congelado. Hoy  todavía sigo pensando en ese día pero sé que nuestro amor era imposible porque yo, un chico tímido, empollón, y un poco alcohólico de 7 años, no pude hacer nada con una chica alocada divertida y fiestera de 20 años como tú.


Miguel Ángel Nicolás Martínez, 4º B

                                                                 *************      

Aquí, desde mi balcón, mirando una luna en una noche tan fresca, tan fresca que parece provocada dicha frescura por los mismos rayos de la luna. Algo que no puedo disfrutar en la pena que siento porque no estés aquí conmigo. Ojalá estés mirando el mismo cielo que yo. Quizá ahora ya carezca de sentido escribir a un amor perdido. Perdido por el tiempo y la distancia. Perdido en mis lágrimas de añoranza. Perdido quizás también...porque nunca fue correspondido. Un amor al que amé tanto que ni a mi alma ya aprecio alguno tenía. ¿Cuál fue el veneno que inyectó en mis venas? ¿Qué golpe me dio para dejarme sin amparo, para dejarme sis sentido? Porque más de una vez le dije, y que pese sobre su conciencia, que si él me dejaba, perdería mi Norte. Él era mi Norte...Mi corazón, cual brújula, le señalaba a él; sabiendo dónde estaba, no me desorientaba en el espacio, tan solo en el tiempo, que se detenía en su presencia. Pero me abandonó, a la suerte de un corazón desdichado y doloroso, un corazón perdido en un mar tan frío y amargo como sus ojos azules cuando apartaban de mí su mirada.
A veces, dudaba incluso que fuera consciente de mi amor por él, y en momentos de tristeza y abandono en los que el desconcierto velaba mis sentidos, solo tuve fuerzas para tatuar a tinta en un papel las palabras siguientes:
Por amarle, le amo tanto,// que por secarme, se me seca hasta el aliento.// Que cuando su paso siento, el tiempo se queda helado.// Y si digo que no, miento...//si no busco su mirada con anhelo...// mas sus ojos me repelen en el intento,// cual imanes de igual polo. // !Ay, amor!, caprichoso sentimiento,// por qué serás conmigo malo, si con otros eres bueno?// ¿Por qué dejas sin sentido a mi corazón?// al tiempo muriendo, // al tiempo muriendo,// y como un reloj latiendo...//Prendada quedo con solo mirarlo,// y, sin querer, lo idealizo tanto// que hasta sus espinas aguanto.// Por amarle, le amo tanto,// que por callarme, me callo hasta el lamento.// Solo tengo palabras al viento...// Ojalá solo por mí...él quisiese ser amado. Quizá no recibas nunca esta carta, pero si algún día me atrevo a ponerle sello, que sepas que este será el beso que nunca te he dado.,
Me falta el azúcar que endulzaba mi vida.
Elena Martínez Carracelas, 4º B

                                                                      ************
Necesito escribiros querido Bruno desde mi oscuro cuarto en el que me encuentro sola, pues el temporal amenaza con ser más fuerte, lo que hace que me sienta más sola, desmotivada y abúlica que nunca, en días como estos te echo aún más en falta, no ha habido ni un solo día desde la última vez que nos vimos en la que no haya pensado en ti, mis vecinos creen que estoy loca, pero ellos no lo entienden. ¡Tú eres lo único que tengo!. El único consuelo que me queda es saber que los dos miramos la misma luna, y esto me hace pensar lo mucho que me gustaría verla contigo
¡Si me vieras querido! Desde que solo pienso en ti, no como ni duermo, ni vivo. Mis sentidos están eclipsados por tus recuerdos ¡no hay ni una sola hora de felicidad en mi vida sin ti! , me hallo perdida en la nube de tu nombre, me siento como una muñeca de trapo fácil de romper, me cuesta levantarme ¡ni siquiera sé para qué me levanto!
Me falta el azúcar que endulzaba mi vida.
María Piqueras Pérez 4ºBI


                                                                  **************

Observo desde mi ventana el pasar de los días, y siento cómo mi alma simpatiza con los árboles pelados y lánguidos del jardín. Las hojas inundan los suelos y, al igual que ellas, me resigno a esperar el momento en que me arrastre el viento a otro lugar, incapaz de reaccionar por mí misma. El tiempo que ha transcurrido desde la última vez que vi tu rostro ha avanzado con una lentitud aplastante, como si quisiera regodearse en mi sufrimiento. Pero ahora el dolor ya no lo es, y puedo decir que la tristeza actúa como una anestesia local, embotándome la percepción del mundo.
Y es que, sin ti, le falta el azúcar que endulzaba existencia. Es más, tu ausencia es como un veneno que me va corroyendo lentamente por dentro.
Ahora no soy más que una autómata, me obligo a comer y a beber simplemente por seguir la rutina. No creo poder resistir este vacío emocional por mucho más tiempo, y por eso te escribo esta carta. ¿Volverás algún día, o debo abandonarme totalmente a esta muerte en vida? No hay luz después del túnel, y tampoco calma tras la tormenta, no hay esperanza para mi alma, que yace yerta desde hace tiempo.
Ana Rodríguez Albacete,  4º B
                                                                  **************


Necesitaba escribirte amado mío, quería que supieras que te necesito aquí conmigo, a mi lado, necesito tus abrazos, esos que tanto me tranquilizaban y que ahora no tengo. Te estoy buscando por cada rincón de mi habitación. Llevo trasnochando varios días pensando cómo escribir lo que siento por ti. Tú, el que activa mis sentidos, ahora están embotados. Y sabes, que cuando estamos juntos,  más nos enamoramos. Dame tu mano una vez más y te lo sabré agradecer eternamente. Déjalo todo, que yo te cuido. La vida son dos días, el primero lo arriesgo por ti. Eres el azúcar que endulza día a día mi café, ahora está amargo.
Ahora me siento la chica más feliz del mundo. Eres el culpable de mis risas, quizás ya lo sabes. Estoy esperando a verte sonreír, esta vez seré yo quien sea la culpable, ya lo veras. ¿Sabes qué me gusta de ti? que me haces reír cuando caigo. La risa es la puerta del amor, anda, sonríeme. Me he enamorado de ti, de tus ojos, me pierdo en ellos. No mires atrás. Qué bonito es entender que no consigo imaginarme sin tu amor, ya ves, qué bonito es.
Que te den amor te da vida, creo que soy inmortal gracias a ti. Siempre serás mi punto débil. Siento que vuelvo a nacer. Duérmete y dentro de un rato nos vemos en mis sueños...
Miranda Cascales Sandoval, 4º A
                                                                  ***************
  

Hace algunos meses que he empezado a sospechar que he caído sin querer en tu gravedad. Es como si anduviera siempre en espiral, cuando encuentro una salida tú apareces. Presiento que has vencido, no hay manera humana de escapar. Así que, alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios.
¿Tal vez has pensado en renunciar? Yo aún no.
Pero ahora todo ha pasado, ya no estás. Siempre pensé en quedarme hasta el fin, hasta que me dijeras que no doy para más, pero te fuiste, eres así, así de complejo y brillante, abordando el tren que te convenía en el momento justo. De nada sirve ir a más velocidad si los recuerdos te encadenan al pasado, aún sigo perdida en nuestro universo. Es imposible deshacer lo que me hiciste. Sin ti, veo piezas de un gran tetris que no van a encajar muy bien. Sin ti, nunca encontraré el lugar donde alguien al fin me entienda. Y ahora, después de todo esto, de nuestra historia, yo te pregunto, ¿te conseguiste equilibrar? Yo aún no.
Y, como decía Sabina: "Y morirme contigo si me matas, y matarme contigo si te mueres, porque amores que matan nunca mueren..." Tenlo presente.
Ángela Sánchez Mondéjar, 4º B
                                                                   ***********


Querida Filomena, hoy te escribo por correo convencional ya que estoy sin internet, por mis padres. Desde que te fuiste de aquí, me he quedado muy solo, ya no sé con quién conversar durante tantas horas como contigo, recuerdo cuando vimos juntos el hermoso atardecer en el campo y después nos despedimos con un abrazo, esa fue la última vez que nos vimos.
Ahora me arrepiento de haberte dado solo un abrazo, ahora sé que tuve que haberte besado, porque me he dado cuenta de una cosa, que te quiero, que desde que te fuiste me falta el azúcar que endulza mi vida, me faltas tú.
Que desde que no estás, a pesar del buen tiempo que ha hecho, yo lo he visto todo nublado, no tengo ganas de salir, tampoco puedo dormir pensando en ti, por eso tengo unas ojeras que me llegan al cuello. Estoy desganado de todo, no sabía que pudieras ser tan importante para mí, pero lo has conseguido, los días sin ti son precipicios. Nadie más, excepto tú, me ha hecho sentir esto, por eso voy a ir a verte, aunque me rechaces, me da igual, no puedo vivir sin tu imagen. 
Alejandro Ena Bernad, 4º A

                                                                     *************


Clara, necesito decirte que la primera vez que te vi llamaste la atención. Todavía me acuerdo de esas cenas, esas conversaciones hasta las tres de la madrugada, esas respuestas que me dabas, que no me llamaron la atención sino que me enamoraron, me hicieron sentir tantas cosas por tí que no me podía centrar en lo que hacía. Ahora que te has ido a Edimburgo te necesito, necesito sentir tu piel, suave como la seda, necesito tener tu presencia al levantarme y al acostarme. Necesito el azúcar que hacía endulzar mi vida.
Esto, que ahora mismo estoy sintiendo, no lo sentía antes porque te tenía cerca, te veía, conversaba contigo. Necesito volver a hablar contigo, sentirme aliviado de saber que estás bien. Lo vendería todo con tal de tenerte cerca. Allí me buscaría trabajo, aunque sea de chatarrero, y viviríamos felices como antes. Necesito que me respondas cuanto antes y volver a mantener el contacto contigo.
Illya Yakimenko, 4º A

                                                                       ************
Querido Jack, tengo que escribirte para explicarte lo ocurrido últimamente. Siento haberme ido sin avisar, pero tuve que hacerlo. Ahora me encuentro cerca de Londres, en un pueblo muy pequeño pero agradable. Estoy bien, no tienes por qué preocuparte, me las apaño bien sola, pero sí es verdad que te echo de menos...Todas las mañanas al despertarme, pienso en ti lo primero y me acuerdo de todos los momentos vividos junto a ti y lo muchísimo que te quiero. Quería saber cómo estabas y qué tal te va por la capital. Espero verte pronto, porque me haces mucha falta.
Me falta la proteína que hacía fortalecer mi vida. Tengo previsto volver pronto a la capital, aquí no tengo nada, no te tengo a ti. Cuando vuelva quiero verte, espero que no estés enfadado conmigo, sé que tuve que avisarte pero no pude, no tuve tiempo. Me siento fatal por lo que te he hecho, pero te juro que estoy muy arrepentida y que me duele mucho esto. Cuando regrese, te buscaré.
 María Ibáñez Gómez, 4º A
                                                                   ************
Querida Kate, me encuentro en el sótano de la que era nuestra casa escribiéndote esta, ya que recordarte no me deja dormir tranquilo. Te amo, Kate, te amo, y estar tan lejos de ti hace que mi corazón esté apagado como las estrellas de este oscuro cielo. Olvidemos lo ocurrido y pensemos en una nueva vida, tú y yo solos, sin complicaciones, sin nadie que nos moleste... Mi alma se lamenta por no sentirte a mi lado. Vuelve, Kate. Sin ti mi vida no tiene sentido, pues me falta el azúcar que la endulzaba.
Kate, hace ya dos meses que no sé de ti, vuelve, te lo suplico. Mi cuerpo no responde a las órdenes de mi cerebro, tú eras la chispa que lo hacía funcionar. Tus ojos, tu boca, tu sonrisa... Mis ojos necesitan admirar de nuevo tu belleza, sentirte entre mis brazos y ver cómo me acaricias dulcemente a la luz de la luna. Esto se me está haciendo muy difícil, mi vida ha perdido el único motivo que tenía y, sin él, nada tiene sentido, por lo tanto, la única salida que me queda es el suicidio. Siempre te recordaré...
Javier Arróniz Gallego, 4º A
                                                                     ************
Dices que mi vida no es la vida que soñé, puede que eso me haya llevado a escribirte otra vez... Le he estado dando vueltas y tienes razón, la vida que yo soñé era a tu lado, contigo. Si me dejas ¿qué hago yo? Te he buscado por las calles del ayer y solo encuentro hojas marchitas caídas de los árboles y un viento otoñal que se lleva mis ganas y mi interés por todo. Te acercas y luego te distancias, y en una de esas idas y venidas te llevas todo lo que me hace ser yo, todo lo que me hace sentir. Te llevas la magia que le daba chispa a mi monótona existencia.
Y es que, entre tanta desgana y desesperación, tu recuerdo es lo único que queda bello y verdadero. Por mí podría irse todo y todos, siempre que siguieras ahí cuando ya nadie quedara. Pero sé que eso no puede ser, que tú no estarás ahí por mi y que caeré en las redes de la soledad que me mira con recelo desde la esquina de esta habitación, como esperándome. Y justo cuando toda la habitación se ilumina por un relámpago, caigo en la cuenta de todo; me ilumino. Recuerdo la vieja promesa del principio, la de "me conoces y entonces me dejas" de cuando yo solo era un juego para ti. Y creo que lo sigo siendo...
Marina Ruiz Contreras, 4º A
                                                                        ************ 

Querido Ryan:
                                
Me siento muy raro por haberme marchado así, espero que lo comprendas,
necesitaba romper contigo y con todo. Me faltaba el azúcar que hacía
endulzar mi vida. estoy en una bonita ciudad donde no llueve mucho.
Empezaré una nueva vida, desde cero, y pensaré que lo nuestro no ha pasado
en realidad. He comenzado a trabajar donde siempre he soñado, no te
preocupes, estaré bien, intentaré ver la vida de otro color aunque todo para
mí se esté volviendo oscuro y pensaré que el amor puede regresar otra vez
a mi vida.

Ahora que todo ha acabado te diré todo lo que me gustaba de ti: me encantaba
el perfil de tu cara cuando tienes todos los músculos relajados. Me gustaba tu
cálida sonrisa, la sonrisa que ponías cuando yo te hacía reír, tu sonrisa
seductora y tu sonrisa cariñosa. Estoy segura de que encontrarás a alguien
que te haga mucho más feliz de lo que yo te hacía.

Espero que al menos me recuerdes con cariño cuando pienses en todos esos
momentos que hemos pasado juntos.
                                                                                Mis mejor deseos,
                                                                                                         Mª Jesús

Mª Jesús Meseguer Gilabert, 4º A
                                                  
                                                                    ************